La inversión del “impulso memético” antecede a la “singularidad”?

Patricio Jorge Vargas,

herramientasEmpezó todo hace millones de años, cuando los homínidos descubrieron que podían utilizar herramientas. Ya es algo evolutivamente “cableado” en el cerebro. Es inteligencia.

Buscamos disponer de medios que hagan por nosotros lo que antes teníamos que hacer nosotros mismos, utilizamos herramientas. Y la variedad de herramientas incluye tanto a personas como técnicas y artefactos. Desarrollamos tecnología, y la dotamos de capacidades INTELIGENTES… Y aquí comienza lo interesante

Cuando dejamos de pensar o usar nuestras capacidades para delegarlas en un artefacto “inteligente” es algo muy distinto a cuando llegamos al límite de nuestras capacidades y nos ayudamos con tecnología “inteligente” para superar estos límites.

Pero está ocurriendo que ya hay mucha gente que deja de pensar dentro de sus posibilidades normales, por mera comodidad, utilizando tecnología para que “piense por ella”. No se necesita un doctorado para notarlo.

Nadie duda que la tecnología puede ser muy positiva cuando la utilizamos para que nos asista para ir más allá de las posibilidades de las capacidades normales o afectadas por alguna limitación. Pero el propio concepto de “normalidad” puede “estirarse” culturalmente – en cualquier sentido y dirección – gracias a la propagación de memes. Y es precisamente éso lo que ocurre.

La negligencia mental puede ser inducida por el entorno tecnológico habitual, sin que medie intencionalidad humana, sin conspiraciones de dioses, lagartos o personajes grises.

Por ejemplo, a nadie le preocupa la incapacidad de lectura atenta en pantalla ni la poca atención disponible para cada ítem, es más, se recomienda con insistencia tenerlo en cuenta para adaptar la interacción y comunicación a “eso”… como si “eso” fuera “normal” e inteligente y lo otro no.

La tecnología “inteligente” se instala inevitablemente entre la negligencia y la necesidad. Y, a pesar de que la diferencia entre estos polos es evidente, es necesario destacarla.

La tecnología “inteligente” es riesgosa ahora mismo. No hace falta que lleguemos a la “singularidad” o a algo como “Skynet”. No hace falta llegar a lo parodiado como la “rebelión de las máquinas”, y no se trata – aún – de que la tecnología “inteligente” esté volviéndonos menos inteligentes. Alcanza para preocuparse conque comencemos a comportarnos de manera menos inteligente y cada vez más dependientes de los artefactos “inteligentes”. Es claro que el artefacto “inteligente” no nos usa como nosotros podemos usarlo, pero el resultado es exactamente el mismo que si estuviese haciéndolo para que dependamos de él.

e_tetradeEl uso y consumo de tecnología “inteligente” es suficiente para inducir el comportamiento de esfuerzo mental mínimo y a una mente perezosa. Una vez propagada meméticamente la utilización de tecnología “inteligente” tenemos como consecuencia obvia un aumento estadístico de mentes perezosas. Es lo que las investigaciones recientes muestran y vienen mostrando desde hace años.

Este tema todavía forma parte de los intereses de una minúscula parte de la neurociencia… Tal vez la “inversión” del impulso memético está sucediendo ante sus propias narices… El Tétrade de McLuhan, por ejemplo, resuena con algo así.

 

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About the author

Patricio Jorge Vargas

Desde el 2002 Online - Especialista, Facilitador y Autor en Metodología Intelectual con base en Ciencias Cognitivas y Metodología Intelectual Clásica - Entrenamiento, Educación y Activación Mental - Mnemotecnia - Metodología 3D y Multisensorial

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