Usted
habrá visto partidos de tenis donde juegan jugadores muy
temperamentales. No sé si tuvo la ocasión de ver partidos de John
McEnroe. Era capaz de empujar a un ball boy, saltar la red al otro
lado de la cancha para reclamar un punto, arrojar la raqueta al piso
y partirla... Uno llegaba a pensar cómo podía alguien jugar enfrente
de alguien así.
Se trata
de concentración. Los buenos jugadores de tenis saben que hay una
sola cosa que afecta el resultado de los partidos: el movimiento de
la pelota a uno y otro lado de la red.
Lo que el
otro jugador haga no tendrá ningún efecto sobre el resultado del
partido. Solamente lo que la pelota está haciendo es lo que importa.
De este modo, los jugadores aprenden a concentrarse en la pelota, no
en la otra persona. Cuando usted está negociando, la pelota es el
movimiento de las solicitudes, ofrecimientos, y concesiones a través
de la negociación. Esto es lo único que afecta el resultado de una
negociación. Pero es muy fácil enojarse por lo que la otra persona
hace o dice...¿no es cierto?
En
momentos de crisis nuestra sensibilidad está al límite. Son tantas
las agresiones y presiones externas a las que nos vemos sometidos
que caminamos constantemente al borde de la exasperación y la
intolerancia.
Es fácil
distraerse y perder de vista los reales asuntos en una negociación,
pero es necesario separar a las personas del problema para explorar
los intereses e inventar opciones de mutuo beneficio entre las
cuales pueda escoger.
¿Entonces
qué hago?
No
sostenga rígidamente su posición, pero si persiga y defienda
firmemente sus intereses.
Tenga
como foco la satisfacción. Ayude al otro negociador a sentirse
satisfecho. Satisfacción significa que sus intereses básicos han
sido satisfechos. No confunda intereses básicos con posiciones: Su
posición es lo que él dice que quiere; su interés básico es lo que
él realmente necesita obtener.
Una forma
de entender la diferencia que existe entre posiciones e intereses es
con el clásico ejemplo de dos hermanas que se peleaban por una
naranja. Ambas querían la naranja, así que tuvieron una gran
discusión, hasta que al final la cortaron por la mitad.
Una
hermana peló su mitad, y uso la cáscara para hacer una torta. La
otra peló su mitad, y se comió la fruta. Al final terminaron una con
media cáscara, y la otra con media fruta.
Pero si
en lugar de mirar la naranja hubieran considerado que a una le
interesaba cocinar y a la otra le interesaba comer, bien podrían
haber terminado con una cáscara entera para una, y una fruta entera
para la otra.
Eso es
muchas veces lo que hacemos al negociar, terminamos dividiendo la
naranja y nos quedamos con menos de lo que podríamos haber obtenido.
El
aumento de su poder y liderazgo en la negociación es directamente
proporcional al desarrollo de una buena alternativa, un buen plan de
acción a seguir para alcanzar sus intereses si no logra llegar a un
acuerdo. Su mejor alternativa es pensar que hará usted si no logra
un acuerdo con esa persona. Nunca negocie sin tener otras opciones.
Si usted
depende demasiado del resultado de la negociación, está perdiendo su
capacidad de decir NO.
Aún
dentro de un caos social que parezca demandar decisiones críticas
inmediatas, siempre mantenga perspectiva durante sus negociaciones.
No se empecine en obtener un centavo extra y pierda de vista los
puntos centrales de la negociación, los que son importantes para
usted. Siempre piense: "¿Qué me va a parecer esto dentro de un año?"
Yo, los
otros, y el contexto
Todos
tenemos la tendencia natural a pensar que lo que es importante para
nosotros debe ser importante para las otras personas. Pero eso no es
verdad. De hecho todos tenemos una perspectiva del mundo en que
vivimos. Nadie en el mundo ve al mundo exactamente de la misma
manera en que usted lo ve.
Aún si
una negociación está reducida a una sola cosa que dos personas
desean poseer, lo que para ellas es importante acerca de esa cosa,
el "para qué" de esa cosa, sus intereses, no su posición, comúnmente
son distintos.
Estamos
acostumbrados a pensar que lo único que importa en los hechos es
quien está en lo cierto, y quien no, pero tan importante como los
hechos es la percepción que la gente tiene sobre esos hechos.
Si
pensamos que ellos quieren lo que nosotros queremos, asumiremos que
cualquier cosa que hagamos para ayudarlos a ellos en la negociación
para que obtengan lo que ellos quieren, nos aleja a nosotros de lo
que nosotros queremos.
Es lógico
que en épocas de incertidumbre y escasez usted se sienta
particularmente débil y vulnerable. Lo mismo le ocurre al otro. Los
dos sienten que tienen la posición más débil en la negociación. Los
buenos negociadores aprenden a compensar mentalmente esta creencia.
La
negociación es siempre un asunto de dos partes, de doble vía. En una
negociación la presión para llegar a un acuerdo está siempre en la
otra parte exactamente del mismo modo que está en usted.
Usted se
piensa a si mismo como quien tiene la posición más débil en la
negociación, que ellos no necesitan llegar a un acuerdo con usted,
tanto como usted necesita hacerlo.
El
inquilino piensa: "Uuy...siempre nos llevamos tan bien, estoy tan
cómodo en ese departamento...tal vez la estoy presionando mucho...".
Y ¿Sabe lo que la dueña del departamento está pensando? "Uuy...no
puedo perder a este hombre...hace años que está en el departamento y
lo cuida bien, y paga religiosamente el alquiler, nunca un
problema..., no sé donde podría encontrar otro inquilino como él."
Cada
persona actúa solamente en su propio interés
Siempre
recuerde que las personas le van a dar lo que usted quiere no cuando
usted los domine; ellos van a darle lo que usted quiere, cuando
usted le dé a ellos lo que ellos quieren.
Aunque
usted haya obtenido todo lo que deseaba y logrado todas sus
posiciones probablemente no ha concluido una buena negociación si la
otra parte se va pensando: "¡Pero qué bien que sabe negociar este
hombre, no lo puedo creer!"
Para
afianzar sólidas relaciones de largo plazo, una buena negociación
sólo se completa cuando además de lograr concesiones de la otra
parte, y , sin ceder ni comprometer sus propios intereses, usted
encuentra soluciones que de manera recíproca contemplen los
intereses del otro, de manera que él también termine la negociación
convencido de haber logrado el mejor acuerdo posible.
Patricio Peker